La abuela Cecilia llegó para hablar de los trabajos invisibilizados
Equipo de comunicación, Aquelarre, laboratorio de diseño feminista
¿Quién recoge los juguetes, barre la cocina, tiende las camas y cuida a todxs en casa? ¿Siempre es la misma persona? ¿Y eso a quién le parece normal?
Hay trabajos que no dan tregua. Se viven entre horarios difusos, no se reafirman con contratos de papel y difícilmente cotizan pensión, y sin embargo sostienen la vida. Los trabajos del cuidado —la crianza, el sostenimiento del hogar, la atención a quienes más lo necesitan— son los hilos que evitan que la comunidad se deshaga. Y sin embargo, durante mucho tiempo, han sido invisibles.
El cuento de la abuela Cecilia nació de una pregunta sencilla y urgente: ¿cómo hablamos con las niñas y los niños de algo tan cotidiano —y tan injusto— como el reparto desigual de esas tareas? Hace parte de Reinventemos este cuento, historias de familia para hablar y jugar, una colección de relatos que propone abrir espacios de diálogo sobre roles y estereotipos de género con niñxs en edad escolar.
La historia de Cecilia no conecta con situaciones reconocibles, con emociones que todxs hemos sentido y con preguntas que invitan a mirar la propia vida cotidiana de otra manera. A través de la empatía y el juego, el cuento abre conversaciones sobre la necesidad del tiempo libre, el valor del trabajo doméstico y la posibilidad —real y urgente— de repartirlo de forma más justa.
Desde la ciudad hasta la vereda, desde el río hasta la montaña, quienes sostienen el tejido de la vida colectiva lo hacen con sus manos, con su tiempo y con su presencia. Muchas veces en silencio. Casi siempre sin reconocimiento.
Nombrar esto ante la infancia importa. Porque el género, el territorio, la generación y la clase transforman profundamente quién cuida y en qué condiciones, pero la desproporción con que ese peso recae sobre las mujeres sigue siendo una constante. Hablar de ello desde pequeñxs no es solo una conversación sobre tareas del hogar: es una invitación a imaginar formas más justas de sostener la vida entre todxs.
Para que los adultos —acudientes y docentes— también se sientan preparadxs para acompañar estas conversaciones, diseñamos un taller paralelo en el que se abordan las mismas temáticas desde otra mirada: la de quienes tienen el rol de guiar, sostener y también aprender junto a lxs más pequeñxs.
La historia de Cecilia cruzó fronteras: en 2020, Editorial Pululo publicó una reedición del libro en Chile, financiada a través de una campaña de crowdfunding y con el respaldo del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio de ese país. Ese mismo año, el libro fue reconocido con el Premio CLAP 2020 en la categoría de mejor ilustración aplicada a un proyecto editorial — una señal de que las preguntas que Cecilia nos hace no tienen fronteras.
Cambiar los cuentos que les contamos a lxs niñxs es también cambiar el mundo que les estamos construyendo.


